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Hace días que estaba por escribir porque ya me hacía mucha falta y porque quiero digerir la experiencia de mi último viaje a Estados Unidos. Ya hace más de 15 días que regresé y, aunque no fui por mucho tiempo, logré terminar varios asuntos que quedaron pendientes antes de mi regreso a Colombia hace más de 4 años.

Confieso que sentía un poco de aprehensión de volver a Estados Unidos, sobre todo a Boston – revivir memorias del pasado, recorrer mis pasos, volver a ver a algunos de mis amigos más cercanos, visitar aquellos sitios que he extrañado, en fin…

Pero siento que mi temor más grande de volver a pisar los Estados Unidos era arrepentirme de la decisión de haberme quedado en Colombia. Aunque hoy estoy muy segura que esa decisión fue la mejor, quizás el estar de vuelta allá me podía hacer cambiar de opinión.

Mi viaje comenzó con una parada en Miami por unos días antes de subir a Boston. Estuve con mi gran amiga de infancia Edna, con quien pude compartir momentos muy lindos, estar con su familia, salir de compras, tardear, disfrutar de ricos cafés, almorzar, caminar y hablar de todo y de nada como en los viejos tiempos.

El clima de Nueva Inglaterra es bastante impredecible en esta época, pero Boston me recibió con un clima maravilloso. Los días estuvieron bastante soleados y hacía mucho calor, pero era un calor bastante soportable que aún permitía caminar y disfrutar de los largos días de verano. Logré encargarme de aquellos asuntos pendientes que tenía que, aunque no eran de naturaleza urgente, quería resolver sin dejar que pasaran otros 4 años.

Boston fue mi hogar por más de 15 años y, aunque amé la persona en la cual me convertí cuando viví allá y todo lo que aprendí del roce con otras culturas y personas de distintas partes del mundo, me sentía muy sola a veces.

Estaba pasando por un situación muy difícil el último año que viví en Boston y, fue por esa razón que decidí venirme por un tiempo a Colombia cerca de mi familia. Hoy, han pasado ya más de 4 años y, aunque la transición fue bastante dura, me siento muy tranquila.

Ahora que volví a Boston recordé todo lo bueno que la experiencia de vivir allá por 15 años le aportó a mi vida – allá estudié, hice buenos amigos, maduré, me enriquecí como persona, trabajé, me convertí en mamá…

Quisiera volver pronto pero, no para cerrar círculos o encargarme de asuntos pendientes. Por el contrario, quiero volver para verme con aquellos amigos con los cuales no alcancé a verme por falta de tiempo, visitar otras zonas y comer otras comidas.

Deduje que sí, extraño muchas cosas de vivir allá y a mis amigos, pero en estos momentos lo más conveniente para mí y para mi hijo es estar con mi familia.

Colombia no es un lugar perfecto, pero mi vida aquí es muy enriquecedora y, el estar de vuelta en mi país, me ayudó a encontrar una paz que no sentía desde hacía mucho tiempo.

Soy afortunada de contar con el apoyo incondicional que mi familia me ha brindado hasta el momento, aunque nunca imaginé volver a vivir en Barranquilla, la ciudad donde nací y, mucho menos, volver a ser hija de familia y todas las arandelas que acompañan ese proceso. También ha sido refrescante re-conectarme con mis amigos de infancia y disfrutar tiempo de calidad con ellos.

El viajecito fue una escapada necesaria para despejarme, una recarga de energía y un merecido cambio de aire. Disfruté la compañía de mis amigos que ya pensaban que nunca más iba a volver y me encargué de temas pendientes, pero lo más importante es que pude concluir que, aunque Boston y yo tenemos mucha historia juntos, ya nada me ata allá y mi vida en Colombia es plena y feliz al lado de mi hijo y mi familia.

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